en Entrevistas

Entrevista a Miquel Roca

Entrevista realizada por elAbogado.com a Miquel Roca Junyent, presidente del despacho de abogados Roca Junyent.

Miquel roca junyent abogado

Son muchos años ya de profesión …

Cincuenta largos!

Y cómo es el Miquel que empezaba y como es el Miquel de la actualidad?

No sé … eso siempre es algo que deben medir los demás. Tú siempre tienes la sensación de que eres el mismo que el primer día. Piensa que yo me colegié con 21 años y ahora estoy camino de los 75. Hace más de 50 años que estoy colegiado. Eso sí, con un paréntesis de unos algo más 20 años para dedicarme a política. La ilusión por mi profesión es la misma que el primer día. Incluso, seguramente ahora más que antes. Antes era una ilusión por lo desconocido, del trabajo nuevo, de poder trabajar para vivir. Poco a poco todo se ha asentado y el hecho de estimar la profesión hace que no pierdas la ilusión.

Y qué le dirías a aquel abogado joven que justo ahora empieza?

Que ésta es la mejor profesión del mundo, pero que también es de las más difíciles. Le requerirá mucha dedicación y empuje pero sobre todo mucha identificación con el problema del cliente. La nuestra es una profesión de confianza. Todo lo demás no importa tanto. Hombre! Tienes que saber de derecho, claro, pero tienes que generar empatía en el sentido de que el cliente deposite en ti confianza. Incluso hay sentencias del tribunal supremo que afirman que la relación entre abogado y cliente es de confianza.

Y cómo se genera esa confianza?

Pues mostrando el conocimiento de la ciencia que aplicas pero a la vez la capacidad de penetrar en la desazón de tu cliente y estar muy cerca de él. El esfuerzo máximo que tienes que hacer es intentar comprender tu cliente y no mantener distancia. Acércate, escúchalo, comprende qué le pasa y acepta que no hay tema pequeño (porque puede ser para él el problema de su vida) y a partir de aquí … que tengas suerte!

Es fácil, pues?

Hombre, no consiste en decir: ‘hágame confianza’. Ésta no se pide, la confianza se genera y esto es muy básico.

 

En este sentido, el modo de elegir abogado ha cambiado mucho, ¿verdad? Por ejemplo: si te has de operar del corazón ya no vas al médico de confianza de la familia sinó que buscas el mejor cirujano de la ciudad, ¿no?

Es un ejemplo extremo, pero también debemos entender que el médico cura para confianza. Yo acudo a mi médico de cabecera de toda la vida de camino a la farmacia a comprarme la medicina que me ha recetado ya me siento algo mejor. Ése hombre que se acerca, te diagnostica, en palabras que entiendes, que no te quiere impresionar… eso te genera tranquilidad psicológica, que en cierto modo te ayuda a curarte. Yo hago un gran elogio de aquel abogado (como podría ser el médico) que tiene la capacidad de decir que ‘todavía no sabe qué hacer o cómo hacerlo’. Aquel que sabe decir ‘llamaré en unos días que necesito mirar el tema con atención’. Cuando un cliente pregunta ‘cree que tengo razón’ y el abogado no se precipita con una respuesta rápida. No hay que querer parecer que se sabe de todo. Un ejercicio de humildad genera confianza. Nuestra profesión requiere un campo de conocimiento tan amplio que no pasa nada por reconocer que puede haber puntos que necesitan ser estudiar antes de sentenciar.

 

Pero la especialidad juega un papel importante…

Sí, pero yo siempre he dicho a nuestros abogados más jóvenes que la diferencia entre un especialista y uno que no lo es a veces hay sólo 48 horas de estudio. Pero, además, debes saberlo explicar, presentar, diagnosticar, razonar, definir los ritmos de la actuación … eso ya es otra cosa…

¡Con todo lo que estamos diciendo podríamos hacer un decálogo para abogados!

Yo hice un libro que se llama ‘Sí Abogado’, que además todavía se va vendiendo, lo que me hace mucha ilusión. Hay un decálogo para los jóvenes abogados y comienza de una manera bien absurda pero importantísima: el primer mandamiento dice ‘el buen abogado lee el periódico todos los días’. La aplicación del derecho tiene mucho que ver con el clima. Debe poder explicar a su cliente que el contexto social actual provoca que existan artículos que se pueden interpretar de una manera o de otra.

Uno también se gana la confianza con el paso del tiempo… ¿aquel que empieza tiene menos posibilidades de generarla que un gran despacho con años de trayectoria?

Podríamos decir que sí pero no es exacto porque no hay nada que inspire tanta confianza como el entusiasmo que ves en el joven cuando coge un tema. A veces, también, la experiencia te hace actuar ‘de sobrado’ y eso es lo peor que te puede pasar. El joven no va ‘de sobrado’ porque está lleno de inseguridades y eso es buenísimo. El abogado debe aceptar que cada tres minutos tiene el derecho a repensar y rectificar si es necesario. Los que van demasiado seguros son los que pueden acometer grandes errores.

¿Puede la inseguridad hacerte estar siempre activo?

Sí, activo y atento. La inseguridad es la garantía del éxito. Yo siempre he dicho que si volviera a hacer una Constitución el derecho que constitucionalizaría es el ‘derecho al error’. Tienes derecho a equivocarte. Los que no te dejan equivocarte son los que te privan de libertad.

De hecho, en Estados Unidos hay una fuerte cultura sobre el ‘volver a empezar’. Aquí con el concurso de las sociedades, que está muy regulado, parece como más difícil. Es difícil que haya autónomos que puedan fracasar y puedan tener ‘la segunda oportunidad’.

Lo más importante de la ‘Ley de la segunda oportunidad’ es el título. Es decir, oficializar que hay una segunda oportunidad. Si queremos una ciudadanía con iniciativa, con empuje, creadora de ideas, tenemos que dar una segunda oportunidad porque es muy normal que una primera no funcione.

Esto me liga mucho con la siguiente pregunta. ya que hablamos del error: existe la máxima que dice ‘de los errores se aprende’. Pero claro, su profesión vive bajo mucha presión ya que no se puede permitir ningún error …

¡Evidentemente! Y el abogado que no vive bajo esta presión apaga y vámonos. Defiendo el derecho a equivocarse pero debe haber una pasión para no equivocarse. Puedes hacer daño. No cabe olvidar que nosotros intervenimos a partir del error del cliente, por lo tanto nos tuteamos en el riesgo. Mal vamos cuando el joven abogado se bloquea por el pánico a equivocarse. Es un hecho común en la juventud y no se lo pueden permitir.

Y aquel Miquel joven que empezaba se imaginaba que acabaría defendiendo nada menos que a la hija del Rey de España, Juan Carlos I?

Pues la verdad es que no. Yo vivía en el día a día porque lo que proyectábamos para el futuro era la vocación política. Queríamos transformar el país y la sociedad a través de la vía política. No me imaginaba nada, pero no de este caso concreto sino de tantos otros que me han tocado.

La Constitución española dice que España es un Estado social, democrático y de derecho. ¡Bueno … qué te tengo que decir!

(Ríe) Toda al pie de la letra no me la se, pero me suena bastante … sé la música!

Exactamente, pues el hecho de que diga ‘de derecho’ significa que todos somos iguales ante la ley. Alguna vez has defendido a alguien que ya sabías que era culpable?

Yo soy poco penalista. Por ejemplo el caso de que comentabas de la Infanta lo comparto con Jesús Silva, experto penalista. No creo haber defendido nadie que yo creyera que era culpable. Pero me haría mucha vergüenza que por este sencillo hecho no la hubiera defendido. Nuestra obligación es dar defensa a todos. La obligación del abogado es poner a prueba el sistema. Incluso el culpable tiene derecho a un juicio justo y a que se le pruebe su culpabilidad. No hay suficiente con la presunción de culpabilidad, se debe probar. Y la primera función de muchos abogados jóvenes es la del turno de oficio y aquí defiendes lo que te toque. Buscas que pueda haber un atenuante, un eximente, que la pena se reduzca … siempre hay un margen para la actuación del abogado.

En este sentido, el de la justicia gratuita, si volvemos a hacer una comparativa con el sistema público de salud, hay médicos espectaculares, pero en el ámbito jurídico el ciudadano de a pie cree que un buen abogado necesariamente tiene que ser caro…

No. Está lleno de abogados muy desconocidos y anónimos muy buenos. Hay muchos jóvenes y mayores que son nombres desconocidos en la profesión y que ejercen su profesión con una calidad extraordinaria. España en su conjunto es un país de gran calidad jurídica. No tenemos porqué estar nada acomplejados. Seguramente porque la especialización en este país ha sido menos profunda. Hemos tenido abogados con una visión muy generalista y sobre la que han construido una cierta especialización pero partiendo de una formación muy multidisciplinar. Esto es básico. El derecho son poco más de 60 principios generales de los que después se deriva toda una serie de normativas específicas. No dominar estos principios generales supone un problema. Y aquí hay muchos buenos abogados generalistas que lo hacen muy bien.

Y si ponemos nota al sistema judicial español?

Pues este no tiene buena nota pero no por culpa de jueces y magistrados sino porque no nos hemos tomado en serio, políticamente hablando, la potenciación de la justicia. Siempre hemos dicho que era un tema muy complicado y difícil y ha sido la gran excusa para no empezar nunca. No se ha hecho ninguna reforma de la administración de justicia. Y esta empieza porque desde las instancias políticas se defienda el prestigio de la función judicial, que en este país no se ha respetado. De todo ello se resiente la justícia.También cuando se habla del sistema se suele calificar negativamente aludiendo a sus retrasos, y esto es a menudo por falta de infraestructura y personal. Hay una especie de contemplación pasiva ante los problemas de la justícia.

 

Con la experiencia de estos últimos años, crees que se debería haber reforzado, por ejemplo en la Constitución, la separación de poderes?

Cualquier sistema siempre es criticable. Hoy, creo que podemos aceptar que el TC no tiene una buena cotización social. La manera de componerlo es la misma de los primeros TC, donde tenían un prestigio extraordinario. ¿Es culpa del sistema o de otras circunstancias? No creo que el sistema sea el responsable de estas valoraciones, en todo caso habrá una partidización excesiva. No busquemos la culpa al reglamento sino a quien la aplica.

Hablas de los valores de las personas y del uso que hacemos …?

Hablo de la importancia de la independencia del poder judicial, entendida como la independencia individual de cada uno de ellos. Además, no es que no tenga independencia del Poder Ejecutivo y Legislativo, es que también está sometido a la presión del poder mediático, de la calle y de las  redes sociales. Hoy, la presión sobre jueces y magistrados es muy fuerte.

Y cómo valorarías la reforma de la justicia del ya ex ministro Alberto Ruiz-Gallardón?

Yo no voy a hablar mal de Alberto Ruiz-Gallardon por relación y amistad que me une a él. Pero también por otra razón: en este país nos acostumbramos mucho a decir que la ocupa es de el ministro. Seguramente fue un grave error desde la perspectiva de que estamos en una sociedad muy garantista que tiene el deseo de acceder a la protección de la justicia y que las tasas, especialmente a las de procesos penales, se pueden considerar como restrictivas de la libertad. O, por ejemplo, fue un error garrafal replantearse el tema del aborto. Porque, como decía, es cuestión de leer el periódico cada día. A veces aislar el enemigo te hace crecer. Pero no me creo que los errores sean individuales…

Las nuevas tecnologías han llegado en la relación abogado y cliente …

Totalmente!

Tienes WhatsApp?

Sí.

Y hablas con los clientes?

Esto no. Y además yo no lo recomiendo. Algún SMS sí pero poco más. Los abogados somos, fundamentalmente, argumento. Y en Twitter, en Facebook, no hay espacio para el argumento. Acostumbrarse a prescindir del argumento es muy malo. Del mismo modo el e-mail: es muy útil pero tiene otro riesgo: aprender a no valorar las faltas de ortografía. En mi despacho está prohibido. Si quieres escribir e-mails tiene que ser con sujeto, verbo y predicado, sin faltas y con los correspondientes puntos y comas. ¡Epa! Y por otro lado, siempre tienes que pensar que lo que escribes por e-mail es una prueba. No es secreto. De hecho, es lo menos secreto que hay. Que todo el mundo, cuando escriba un e-mail, debe saber que va directamente a la mesa del juez si es necesario. El WhatsApp lo uso a nivel familiar y de amistades.

Un libro que estés leyendo y un libro que te haya impactado.

Siempre que me hacen esta pregunta, la verdad, es que no sé qué contestar. Yo soy un gran lector y simultáneo, leo tres libros a la vez. A veces hay un capítulo, una escena, un tramo … que es lo que te domina de un libro. Son muchos libros que me han impactado. Ahora me estoy leyendo uno Gaziel, que fue periodista de La Vanguardia y autor de unas crònques fantásticas. Me gustan los los escritores que saben escribir, que describen con excelencia. Hoy en día hay más argumento guión que buena construcción y con eso soy bastante exigente.

Por último, cómo definirías con una palabra tu profesión?

Necesito dos…

Adelante…

La mejor. Por una sencilla razón: la sociedad civilizada es una sociedad de derechos y libertades y quien primero las interpreta no es el juez, sino el abogado. El cliente acude a ti. Es una profesión que no tiene comparación.

Entrevista realizada a Miquel Roca Junyent del despacho de abogados Roca Junyent